Cómplices de un viaje a la felicidad…

 

Una pareja y su hijo buscan la felicidad emprendiendo un largo viaje y un gran desapego a todo. Ellos sostienen que en la LIBERTAD está su Felicidad y tomaron la decisión de subirse a sus bicicletas, enganchar sus carros, cargar unas pocas pertenencias, llevarse a sus mascotas y por supuesto a su «gran motor de vida», su hijo de tan sólo 2 años; y partir sin destino. Casilda es su «kilómetro cero» en este desafío, y respecto del «mojón» final, Leonardo aseguró que aún no hay un lugar aunque reconoció que le gustaría terminar su viaje en algún pequeño pueblo del Sur Argentino y poder tener allí su hogar y ver crecer a su hijo. Ellos viven del arte, y la LIBERTAD es su mejor paga. Meri asegura que trabajar 16 horas al día y descansar un solo día a la semana, para ellos no es vida; por eso buscaron afianzarse más como familia y decidieron partir en buscar de su sueño. «Tenemos otros punto de vista, vivir más en Libertad», finalizó.

 

Una mirada cómplice de su propio destino, una mirada cómplice de Libertad, una mirada cómplice de Felicidad… Una mirada cómplice de Amor…

 

La idea es ir trabajando en cada pueblo y también dejando un mensaje sobre otra manera de vivir y ver la vida; de ahí veremos hasta donde nos llega la decisión y el corazón para poder afianzarnos un poco más como familia y seguir, expresó la pareja en diálogo con día7 mientras esperaban que se alejen las tormentas para poder emprender definitivamente su gran desafío.

 

Sus antiguas aunque restauradas bicicletas se muestran robustas y listas para recorrer ciento de kilómetros… buscando su «mojón» final.

 

Leonardo Damián Rosi tiene 33 años, su novia Meri Aristimuño 29, y su pequeño hijo Nhuma, sólo 2 años; cansados de los problemas de las grandes ciudades corrompidas por el poder político y la droga que azota a la sociedad toda, decidieron marcharse; desapegarse de todo, aunque llevando a su familia en el corazón. «Queremos llegar a cada rincón de la Argentina, a cada pequeño pueblo donde los corazones son muy grandes y dejarles nuestro mensaje»… contó Leonardo y agregó: «nuestro niño es el que realmente nos manda a este desafío, él sabe que nos vamos a un bello paseo en el que nos vamos a trascender y disfrutar cada día y aprender cosas buenas, todo viene añadido por parte del amor que es nuestra mayor religión.»

 

Leonardo Rosi (33) y Meri Aristimuño (29) junto a su pequeño Nhuma (2), en los preparativos previos al viaje camino a la Felicidad.

 

Vivir de lo que uno hace es muy importante… y amar lo que uno hace más que nada, hacer lo que uno ama para vivir feliz, de eso se trata…, cerró Meri en un tono muy pausado y tranquilo mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro…

 

El carro adaptado en el que viajará el pequeño Nhuma junto a su mascota, durante el desafío emprendido por sus padres.

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