Adara nuevamente lucha por su Vida

La pequeña de 5 años que recibió un trasplante de hígado por padecer un tumor cancerígeno, hoy lucha nuevamente por su vida. Sufrió convulsiones y un paro esta madrugada. Se encuentra internada en Terapia Intensiva del Sanatorio de Niños de Rosario.

La pequeña de 5 años que recibió un trasplante de hígado por padecer un tumor maligno, hoy lucha nuevamente por su vida. Sufrió convulsiones y un paro esta madrugada. Se encuentra internada en Terapia Intensiva del Sanatorio de Niños de Rosario.

 

La pequeña de cinco años que semanas atrás volvió a su casa en la localidad de Sanford y fue recibida con mucha emoción por familiares y amigos tras ser dada de alta luego del trasplante de hígado, hoy lucha nuevamente por su vida. Una complicación de urgencia la llevó nuevamente a terapia intensiva, por el momento no puede atribuirse a un efecto post quirúrgico de lo que fue aquella compleja intervención de trasplante y el equipo médico se encuentra abocado a la práctica de los estudios correspondientes para tratar de determinar los orígenes de las convulsiones y del paro cardio respiratorio sufrido esta madrugada.

 

Adara Serrano fue intervenida el pasado jueves en el Sanatorio de Niños de la ciudad de Rosario, en una operación programada para la colocación de un drenaje biliar. Procedimiento que se usa para drenar la bilis y aliviar la presión que causa una obstrucción en los conductos biliares. Una radiografía del hígado y los conductos biliares localiza la obstrucción que impide el flujo de la bilis. Se usan imágenes creadas por ecografía para guiar la instalación de una cánula (tubo) que permanece en el hígado. La bilis drena a través de la cánula hacia el intestino delgado o una bolsa de recolección fuera del cuerpo.

 

Anoche tuvimos una noche bastante larga, a las 02:00 le agarró un paro y convulsión. Lograron estabilizarla, la tranquilizaron, ahora le van a hacer una resonancia para tratar de determinar el por qué de dichas afecciones. Los médicos evalúan si pudo ser producto de la medicación que le estaban suministrando luego de la colocación del drenaje. Aún permanece en terapia, monitoreada y con un gran seguimiento médico. Contó su Papá Ezequiel Serrano en diálogo con día7.

 

Adara se encontraba internada en una sala común, ya en el proceso de recuperación luego de la intervención programada del pasado jueves, donde le colocaron una vía de drenaje biliar, y de un momento a otro su estado de salud desmejoró. Tuvo que ser asistida de urgencia luego de una serie de convulsiones que la llevaron a un paro cardio respiratorio, del cual pudo ser reanimada aunque permanece en terapia intensiva a la espera de los resultados de una serie de estudios.

 

Fue un momento muy feo, no nos respondía, nos miraba, estaba como shockeada, ida, decía que no nos veía a nosotros… la doctora nos explicaba que podía ser propio del dolor de la punción pero nosotros la conocemos bien a nuestra hija Adara y no era por dolor. Después empezó a no responder, se empezó a poner morada, no podía respirar y entonces le colocaron oxígeno, le sacaron sangre para hacerle análisis, le colocaron un inyectable para parar las convulsiones; después le hicieron una tomografía en la cabeza, aunque no salió nada concreto por eso esta tarde van a hacerle una resonancia para ver que no haya sufrido daños cerebrales por las convulsiones. Ahora ella está consciente pero débil por los medicamentos de la madrugada. Finalizó Ezequiel, preocupado aunque sin perder las esperanzas de pronto ver bien a su hija.

 

En el momento en que Adara se descompuso esta madrugada, su mamá Juliana se encontraba junto a ella e inmediatamente dio aviso a las enfermeras y éstas a todo el cuerpo médico. Previo a las convulsiones su familia había notado signos de taquicardia en la pequeña, aunque las enfermeras lo pasaron por alto en ese momento. “Si mi mujer se dormía creo que el final era otro. Por suerte se mantuvo despierta y logró darse cuenta apenas la nena comenzó a ponerse morada, fueron cuestión de segundos.”, relató el Papá de Adara. Ahora resta esperar su evolución y rezar. Rezar al mismo Dios que la ayudó a salir adelante de aquella cirugía de más de 12 horas, ese Dios que seguramente le dará otra chance más para que pueda disfrutar de su vida en este mundo, de jugar como cualquier niño, de reír, de soñar… de CRECER.

 

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