Entre el golpe en la final y el conflicto por el Ducó: los días convulsionados de Huracán

Entre el golpe en la final y el conflicto por el Ducó: los días convulsionados de Huracán

Los problemas se le acumulan a Huracán en este arranque de año. Apenas unos días después del tremendo golpe deportivo que significó perder la final del torneo, el club de Parque Patricios enfrenta un dolor de cabeza inesperado y urgente. Un reciente derrumbe en el complejo habitacional Estación Buenos Aires, ubicado sobre la calle Miravé a escasos metros del estadio Tomás Adolfo Ducó, puso en jaque la localía del equipo. Este jueves a las 21:30 el Globo tiene que recibir a River Plate. Si bien la Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires ya adelantó que el encuentro debe jugarse sin público, la dirigencia quemera se plantó y tiene otros planes.

Un tire y afloje por las entradas

Resulta que el Ministerio de Seguridad porteño tuvo una reunión clave tras evaluar los informes periciales del edificio afectado. Ahí determinaron que el partido frente a los de Núñez se dispute a puertas cerradas, exactamente igual que como pasó en la fecha anterior frente a Belgrano. En la sede del club, sin embargo, decidieron no dar el brazo a torcer. Argumentan que todavía no recibieron ninguna notificación oficial, por lo que este mismo lunes habilitaron el canje de populares y la venta de plateas para sus socios.

La postura institucional es tajante. No quieren mudar la localía a otra cancha ni jugar con las tribunas vacías. Si los obligan, ya avisaron que van a pedir la suspensión y postergación del encuentro. En Huracán saben que los tiempos legales no van de la mano con las urgencias del fixture, pero consideran totalmente injusto tener que pagar el alquiler de otro estadio de su propio bolsillo, una movida económica que terminaría perjudicando a los socios. Ahora la pelota la tiene la Liga Profesional, que deberá tomar una decisión definitiva.

Familias evacuadas y recitales en suspenso

El problema de fondo es realmente grave y excede por mucho lo futbolístico. Hay unas 200 familias evacuadas por el derrumbe parcial y la causa ya está en manos de la Justicia. Hoy mismo las autoridades judiciales autorizaron a los vecinos a ingresar a sus casas por un rato, apenas para sacar pertenencias indispensables mientras se define cómo avanzar con la estructura. Se sabe que tienen que remover toneladas de tierra que están sobre los estacionamientos del resto de las torres del complejo, algo que hasta el momento ni siquiera empezó.

A todo esto hay que sumarle lo que diga Defensa Civil, que todavía tiene que emitir su propio dictamen. Toda esta incertidumbre no solo desarmó la logística del fútbol, sino también la agenda extradeportiva del Ducó. Los multitudinarios shows de La Renga, que ya están pagados y programados para el 2 y el 4 de abril, hoy están en la cuerda floja. El abogado que representa a los vecinos afectados adelantó que presentará un recurso de amparo en la Justicia para frenar los recitales.

La herida abierta del Apertura

Todo este caos organizativo explota justo cuando el hincha todavía mastica bronca por lo que pasó en la cancha. Hace muy poco, el equipo dejó pasar una oportunidad inmejorable en el Estadio Único Madres de Ciudades de Santiago del Estero. En la gran final del Torneo Apertura 2025, Platense le ganó 1 a 0 en un partido peleadísimo y le ahogó el grito de campeón a la mitad de Parque Patricios. Fue un golpe durísimo. Esa victoria le permitió al Calamar bordarse su primera estrella en la historia y meterse de lleno en la Copa Libertadores.

La derrota dolió el doble si repasamos los fríos números históricos. A lo largo de las décadas, sumando partidos de Primera División, la vieja B Nacional y las distintas copas locales, estos dos equipos se cruzaron en 130 oportunidades. El historial siempre le sonrió a Huracán, que se quedó con la victoria en 54 encuentros, contra 43 triunfos del conjunto de Vicente López y unos 33 empates. Pero en el fútbol los antecedentes muchas veces no juegan y la copa se fue para otro lado. Ahora, con el orgullo herido y el barrio convulsionado, Huracán espera una resolución urgente para saber dónde y cómo va a jugar su próximo partido.

Arturo Hernández